Yogur helado con frutas

Esto no lo he inventado yo, desde pequeña recuerdo meter un vasito de leche o un yogur con la cuchara pinchada en el congelador y tomarlo como merienda.

El yogur es rico en calcio, vitaminas A y D y la gran variedad del mercado hace que no sólo podamos tomar un yogur desnatado o de sabores; hay un sinfín de posibilidades. Los hay enriquecidos en vitaminas, en calcio, con soja, con trozos, cremosos… Para mí estos últimos son los más sabrosos y agradables de comer, pues su textura es más suave y para congelarlos son ideales.

Otra idea que os traigo es el “reciclaje” de frutas, picándolas y congelándolas para después usarlas al gusto. Podemos hacer batidos, añadir fruta picada a bebidas o cócteles, o como en este caso añadirlas al yogur helado.

Podemos picar cualquier tipo de fruta, lo importante es que no esté demasiado madura para poder tenerla más tiempo en el congelador y después etiquetarla con el nombre de la fruta y la fecha de congelación (no tenía boli de vidrio en ese momento).

Metemos el yogur en el congelador aproximadamente unas 3 horas antes de consumirlo, o bien podemos tener unos cuantos en el congelador y después sacarlo un ratito antes de tomárnoslo para que quede cremoso y no hecho un bloque. Los más buenos son los cremosos. Yo aquí he usado un yogur griego de straciatella, un caprichito…

Ponemos el yogur en un bol. La textura es muy similar a la del helado si controlamos bien el tiempo de congelación o el tiempo fuera del congelador antes de consumirlo. También depende de en qué punto os gusten los helados; yo los tomo siempre muy fríos.

Añadimos la fruta picada. También podemos sacarla un poquito antes del congelador. A mí me gusta que esté todo bien frío, así que lo tomo directamente del congelador.

Espero que os haya gustado esta idea y que os animéis a probarla, y sobre todo a sustituir a los helados tradicionales