Un Fumador sin Voluntad

En la actualidad son ampliamente conocidos los efectos del cigarro en la salud. Además, las leyes en gran parte del mundo han establecido rígidas reglas para delimitar áreas libres de humo de cigarro. Sin embargo, aún existen zonas tolerantes en algunos espacios públicos, pero sobre todo en propiedades privadas, es muy poco o nulo el control que se puede tener respecto al humo de cigarro.

Es en éstos espacios en que el tabaquismo pasivo convierte a algunas personas en fumadores sin voluntad, pues por el hecho de compartir el mismo espacio con personas fumadoras, respiran el humo exhalado. A continuación haremos recuento de los efectos de éste tipo de fumadores en la salud.

Dentro de una habitación, el humo del tabaco tiende a acumularse en el aire en lugar de dispersarse. Si bien, el humo caliente se eleva por efecto de su temperatura más alta, el del cigarro en particular se enfría más rápidamente, por lo que detiene su camino de subida y siendo más pesado que el aire, comienza a descender, creando una nube a baja altitud, justo en la zona de aire respirable.

Siendo el hogar el principal espacio en que se concentra el humo de cigarro, son los niños quienes están en particular riesgo de padecer de las adversas consecuencias del humo de segunda mano. Así, en lactantes, el tabaquismo pasivo es una de las causas de muerte súbita. Y durante los primeros 18 meses de edad, un niño expuesto al humo de cigarro corre un mayor riesgo de desarrollar una gran variedad de enfermedades respiratorias, como bronquitis, asma, bronquiolitis y neumonía. También éstos niños son más propensos a padecer resfriado común, tos y otitis (infección del oído medio). Finalmente, el crecimiento de los pulmones se ve afectado significativamente, lo que se refleja en una capacidad reducida para funcionar.

Conteniendo alrededor de 7,000 sustancias químicas entre partículas y gases, se sabe que al menos 50 de ellas son causa de cáncer, siendo ya un hecho comprobado que el cáncer de pulmón puede ser causado por el humo de segunda mano. Además, compuestos como el azufre, formaldehido y amoniaco irritan los ojos, la nariz, la garganta y los pulmones, causando especial daño en personas que padecen enfermedades respiratorias como bronquitis o asma.

Las mujeres embarazadas constituyen el siguiente grupo en riesgo después de los niños. Si bien el que la mujer fume está contraindicado durante el embarazo, el tabaquismo pasivo afecta igualmente al feto durante su desarrollo. Entre las consecuencias del tabaquismo en mujeres embarazadas tenemos: aborto involuntario y muerte fetal, parto prematuro y bajo peso al nacer y complicaciones durante el parto.

En los adultos, el tabaquismo pasivo aumenta el riesgo de enfermedades del corazón, específicamente de enfermedades coronarias. Además, la sangre se vuelve más viscosa y propensa a coagularse, lo que incrementa el riesgo de tener ataques al corazón y derrames cerebrales, entre otros efectos.

Es ampliamente conocido el riesgo de un fumador activo, quien tiene el poder de renunciar a su propia salud; sin embargo, debe hacerse consciente de los efectos de las personas que le rodean y que sin intención se convierten en fumadores sin voluntad.

Autor: Vasti Herrera