Si quieres adelgazar, aléjate de las dietas relámpago

Anhelo para unos, necesidad para otros. Adelgazar es uno de esos propósitos que todos nos hemos planteado al menos una vez en la vida. Y es normal. No hay falta alguna en querer lucir un cuerpo esbelto o disminuir las molestias generadas por el sobrepeso. El error está en los métodos que empleamos para lograrlo.

El afán de obtener resultados vertiginosos, nos lleva a olvidar que la única manera de perder peso de forma saludable es combinando una dieta baja en calorías, con entrenamiento y cambios en el estilo de vida. En lugar de ello, tomamos caminos fáciles y rápidos, incitados, comúnmente, por la moda o las experiencias de otros.

Negativas para la salud

Las dietas “relámpago” se han convertido en una tentación. Con la promesa de reducir entre 3 y 6 kilos en una semana, han ganado la atención de miles de personas, que se suman a ellas sin considerar los peligros a los que se exponen.

ensaladaConocidas también como dietas “milagro”, provocan un déficit de nutrientes que desencadenan múltiples enfermedades: vómitos, ansiedad, depresión, diarrea, insomnio, irritabilidad, deshidratación, estreñimiento, sinusitis, erupciones, acidosis, reducción en la potencia sexual, fatiga y afecciones vesiculares, entre otras.

Opciones hay muchas, y la mayoría son monótonas y contraproducentes. La cetogénica, por ejemplo, limita los carbohidratos y apuesta por una alimentación rica en grasas y proteínas. Aunque garantiza una pérdida de peso a corto plazo, con el tiempo ocasiona patologías asociadas con el déficit de vitaminas (A, B6, C y E), calcio, hierro, potasio y fibra.

Mucha fama han obtenido las dietas detox, que a pesar de favorecer el funcionamiento de varios sistemas por la liberación de toxinas, restringen la ingesta de productos esenciales como los huevos y pescados. Son tan bajas en proteínas, que causan la reducción de masa muscular.

Quienes las practican, se alegran porque consiguen en ellas los efectos deseados, pero al recuperar su rutina habitual, suben más kilos de los que tenían. Y es que al perder peso de forma apresurada, el organismo se defiende acumulando adipocitos y calorías.

La quema de grasa debe ser progresiva. De lo contrario, lo que se estaría perdiendo es calcio, músculo y tejidos. Lo ideal, es botar un kilo cada cinco o seis días.

Ofertas engañosas

Las dietas relámpago no se rigen por una teoría científica, no cumplen con los requerimientos de una dieta hipocalórica equilibrada, y se respaldan en supuestos basamentos médicos que no han sido comprobados.

Esas dietas que prometen una pérdida de más de 5 kilos al mes, con un consumo de menos de 1200 calorías, no son más que ofertas engañosas.

Tanto la Dukan, como la de la alcachofa, la disociada, la monodieta, la del ayuno o la líquida, por mencionar algunas, disminuyen el contenido energético y empeoran los hábitos alimentarios. Además, atentan contra los parámetros establecidos para el tratamiento de la obesidad, los cuales abogan por un régimen hipocalórico, balanceado y adaptado a las características, requerimientos y tipo de vida de cada sujeto.

Estos regímenes adelgazan a expensas de la deflación de líquidos, electrolitos y reservas de glucógeno en lugar de grasa, que es lo que se espera. De allí, que lo más conveniente es buscar la asesoría de un especialista que promueva la pérdida de peso, sin daños ni limitaciones.

Esenciales son la fuerza de voluntad, el empeño y el compromiso. La decisión de adelgazar debe ser individual y estar “casada” con un cambio de actitud, y un interés por mantener una vida física, mental y emocionalmente sana.

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