¿Por qué no puedo parar de comer?

Vaya pregunta, ¿eh? ¿a que te la has hecho más de una vez? Es esa sensación de que por mucho que comas y comas… y comas no te sentirás lleno, y eso produce una angustia vital importante.

¿Sabes lo que está pasando en tu organismo en ese momento? Pues lo que pasa es que seguramente has pasado muchas horas sin comer, o lo último que comiste se ha consumido totalmente y el estómago está vacío, y el hambre te ciega hasta el punto de que no sabes cuándo parar.

Esto a veces se identifica como ansiedad, hambre intensa… llámalo como quieras, en cualquier caso es un problema, pues la cantidad de comida que podemos ingerir en estos momentos es más que excesiva.

Entonces… ¿qué hacemos? Por supuesto no os iba a contar todo esto para dejaros sin un solo consejo…

1.- Evita el problema de raíz, come entre horas. Los tentempiés son importantes, no por comer menos veces perdemos más peso ni nos mantenemos mejor, al contrario, comer entre horas favorece la pérdida de peso. Ojo, no me estoy refiriendo al picoteo tipo patatas fritas antes de la comida, chocolatinas… Me refiero a comer algo en la merienda y en la media mañana, y si pasan muchas horas entre las comidas principales podemos hacer incluso dos comidas en medio, lo que sea por evitar un atracón posterior.

Según nuestra actividad elegiremos un tentempié u otro, pues para estar sentado en el sofá con una fruta o un yogur desnatado es suficiente, pero si estamos trabajando, realizando algún ejercicio físico o lo que sea que nos haga quemar calorías, podemos permitirnos algo más energético como una barrita de cereales, un sándwich ligero, frutos secos, batidos de frutas con leche y un par de galletas…

2.- Si no has evitado el problema de raíz… siéntate, bebe agua, intenta relajarte y no “lanzarte” sobre lo primero que pilles en la nevera.

3.- Cuando empieces a comer hazlo con una ración por delante, no te plantes delante de la nevera sin más orden ni control, coge lo que te vayas a comer y siéntate; siempre hay tiempo de ir a por más.

4.- Come despacio; seguramente este será el punto más importante, pues la información de que el estómago está lleno tarda 20 minutos en llegar al cerebro, y si devoramos a toda prisa la información llegará cuando ya sea tarde. A veces duele el estómago incluso después de haber comido, pero hay que darle un poco de tiempo; desaparecerá rápido si seguimos estas pautas.

Todo esto hablando de una situación más “física” que emocional, porque a veces (muchas veces en realidad) no comemos por hambre, sino por frustración, aburrimiento… y esto es más entrenamiento psicológico que otra cosa. Hay que romper la asociación comida-calma, igual que los fumadores se relajan cuando fuman, igual que cualquier otra adicción, que por supuesto se puede vencer.

La comida es para nutrirnos, para mantener el organismo en funcionamiento, y según sea la calidad de nuestra nutrición así será también la calidad del funcionamiento. La debemos disfrutar, claro que sí, pero no puede convertirse en el centro de nuestra vida y nuestros pensamientos; hay cosas más importantes, y y nada mejor que demostrarte a tí mismo que eres mejor que un vicio…

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