La comida congelada – Dieta –

Este post va dirigido y dedicado a aquellas personas que como yo viven solas y aún así no quieren renunciar a la comida casera.

Y me diréis… ¿qué tiene que ver eso con la comida congelada? Porque quizás al leer “comida congelada” te venga a la cabeza una lasaña congelada, una pizza congelada… Y yo me refiero más bien al recurso de congelar para tener siempre comida casera y sana disponible. Nada de precocinados en el congelador, en el congelador tiene que haber tapers de comida guisada, filetes de pollo, pescados…¡incluso frutas!

Un ejemplo… a mi me encantan las lentejas, guisadas con sus verduritas y patata pero… ¿qué hago con una olla entera de lentejas guisadas? ¿Como 5 días seguidos lentejas? Pues tampoco es solución, ¿no? Nada de eso, se guisa, se aparta para un día o dos como mucho y el resto se congela en tapers individuales.

El mejor material para congelar es el cristal, pues no se altera con las temperaturas ni intercambia componentes con los alimentos. En el caso de los envases de plástico hay que tener cuidado porque se alteran con las altas temperaturas y pueden ser potencialmente cancerígenos. Siempre mejor congelar o guardar en recipientes de cristal. Son un poco más caros, pero duran eternamente (si no se te caen jejejeje) y a la larga son una buena inversión. No comprar recipientes demasiado grandes porque lo ideal al congelar es que sobre un dedo aproximadamente por arriba, no más, porque si el recipiente está medio vacío entra más oxígeno y la comida se estropea antes.

Otras cosas que podemos congelar: la sopa, caldo de pollo, caldo de pescado… Incluso la pasta se puede congelar, el truco está en descongelarla lentamente; sacarla un día antes del congelador y ponerla en la nevera.

Quizás lo único que no es recomendable congelar son las patatas cocinadas y las cremas de verduras, porque al congelar y descongelar se pierde la estructura y la textura resultante no es nada agradable.

¡Más cosas que congelar! Compras una bandeja de filetes de pollo, apartas para un día y lo demás se envasa en raciones individuales en las bolsas de congelación con cierre hermético. Es importante en caso de carnes y pescados etiquetar el alimento: fecha de congelación y descripción del alimento, porque a veces no se distingue claramente qué es. Las carnes y pescados debemos congelarlos lo más frescos posible y consumirlos en un plazo máximo de unos 4 meses. Una vez descongelados no se pueden congelar de nuevo, a no ser que se cocinen, en cuyo caso sí se pueden congelar otra vez.

Igual pasa con el pescado, porque a veces compramos un kilo de algo y salen 3-4 raciones, se pone en su bolsa de congelación, se etiqueta y se va sacando tranquilamente cuando nos haga falta.

Las verduras yo las compro, las escaldo (cocer sólo 2-3 minutos para inactivar las enzimas) y las congelo. Esto supone quizás una mañana de trabajo (imagínese comprar una coliflor, un kilo de judías verdes, alcachofas…) pero es una forma de tener verduras frescas y listas para tomar, lo que disminuye la posibilidad de aplicar la excusa de…¡no tengo tiempo para preparar verduras!

¿Y el pan? ¡También! Yo lo suelo comer tostado por la mañana, por lo que no me importa mucho que esté recién hecho y compro los panecillos pequeños para el desayuno y los congelo. La noche de antes los saco y los pongo a temperatura ambiente, porque como luego lo tuesto no me importa si se pone un poco duro.

Todo esto os lo digo porque nos ahorra mucho tiempo a la hora de comprar, pudiendo hacer una compra grande al mes y después comprar sólo cosas puntuales. Necesitamos un congelador medianamente grande y llevar cierto control de las cosas que hay en el congelador y la fecha en que las congelamos, pero por lo demás ¡son todo ventajas!

Y tú, ¿te animas a congelar?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *