Diseña tu propia dieta curativa

Todos en algún momento hemos oído que la clave para la prevención de las enfermedades, está en cambiar la forma de alimentarnos, disminuir el consumo de carnes rojas, grasas saturadas, azúcares y carbohidratos procesados. Lo ideal es diseñar tu propia dieta curativa, la cual te permita alimentarte de la forma correcta.

Ya que una dieta saludable es una de las mejores formas de estar sanos. El preocuparnos por la clase de alimentos que estamos consumiendo, saber cómo combinarlos y qué cantidad consumir, son principios de la alimentación sana.

Te has detenido a pensar en cómo crear tu propio plan de alimentación, el cual te permita reducir el riesgo de alguna enfermedad que por herencia estés propenso a sufrir, como los problemas cardiovasculares, el cáncer y la diabetes tipo 2.

Por todos son conocidas las recomendaciones de distribuir las calorías de las comidas de la siguiente manera: 25% que provengan de las grasas, 10% de proteínas y el 65% restante de carbohidratos. Consumir unas 5 porciones de frutas y verduras, 2 porciones de lácteos bajos en grasa y unas 6 porciones de cereales a lo largo del día.

En las siguientes líneas te presentaremos 3 diversas formas de diseñar un plan de alimentación que te permita reducir el riesgo de sufrir problemas de salud, comenzando por los problemas cardiacos.

Alimentos que ayudan a reducir el riesgo de problemas cardiacos

Para lograr la reducción del riesgo de sufrir problemas cardiacos se deben agregar unos 400 microgramos de ácido fólico a la ingesta diaria, y esto lo conseguimos consumiendo brócoli, su consumo disminuye el nivel de la homocisteína, que es un compuesto químico que representa un factor de riesgo para la ocurrencia de un infarto o de una apoplejía.

El  otro nutriente que debe consumirse es la vitamina B6, aproximadamente unos 3 mg al día. La vitamina B6 la consigues con el consumo de bananas, arroz integral, pollo sin grasa y del aguacate.

La vitamina E posee propiedades antioxidantes que ocasionan que el colesterol malo, que es el que tapa las arterias, disminuya sus valores, lo que reduce el riesgo de sufrir infartos. Los alimentos que contienen vitamina E son el germen de trigo, las nueces y los aceites vegetales.

Un lugar especial lo ocupan los ácidos grasos omega 3, contenidos en los pescados como el salmón, bacalao o la caballa. Estos ácidos grasos disminuyen la acumulación de plaquetas en la sangre  y de esta manera se evitan que se formen coágulos en las mismas.

El licopeno contenido en los tomates, perteneciente a la familia de los carotenos, se  ha demostrado que colabora en la prevención del cáncer y de los problemas del corazón.

Los flavonoides, colaboran en hacer la sangre menos espesa, se encuentra en las uvas, las cuales alternadas con las manzanas y las cebollas en la dieta diaria, son valiosos ayudantes en la prevención de la aparición de problemas cardiacos.

Alimentos que ayudan a reducir el riesgo de la aparición de cáncer

Si queremos diseñar una dieta diaria que nos ayude a prevenir la aparición del cáncer, debemos incrementar el consumo de frutas y verduras a cinco o más porciones al día. Entre las frutas tienen una mención especial las manzanas ya que son ricas en quercetina un flavonoide que tiene efectos antioxidantes y puede proteger del cáncer pulmonar.

En cuanto a las verduras, los brotes de brócoli contienen de 20 a 50 veces más cantidad de sulforafane, el cual induce la capacidad del organismo de combatir el cáncer de mama.

El consumo de selenio también colabora en la reducción de la posibilidad de la aparición del cáncer colorectal, prostático y de pulmón. La dosis recomendada es consumir unos 200 mcg al día, los cuales se pueden encontrar en granos y semillas, los huevos, carnes, pescados como atún, salmón y mariscos.

Aumentar el consumo de frutas y vegetales amarillos, rojos y anaranjados, los cuales son ricos en carotenoides, vinculados a la disminución del riesgo de la aparición de cáncer de endometrio, estómago, pulmones y de próstata.

Otra recomendación es consumir 200UI diarias de vitamina E, unos 500 mg de vitamina C y reservatrol un flavonoide el cual ya comentamos que se encuentra en las uvas. Consumir té verde y de soya contenida en productos derivados  como el tofú.

Alimentos que ayudan a reducir el riesgo de la aparición de diabetes tipo 2

Si tienes antecedentes familiares de diabetes tipo 2, debes incrementar el consumo de fibras y disminuir las grasas en tu dieta. Las porciones de los alimentos deben tenerla distribución siguiente: 60% de carbohidratos con un alto contenido de fibra, como vegetales, cereales, frutas y granos. 15% de proteínas compuestas por carnes magras, pollo y pescado, y el 25% restante deben ser grasas vegetales, como el aceite de oliva.

Los alimentos con alto contenido de fibra, son absorbidos en forma más lenta por el organismo, lo que ocasiona que el aumento de azúcar en la sangre sea de forma gradual, y esto hace que se necesite una menor cantidad de insulina.

El consumo de cromo y magnesio es importante. Ya que el cromo ayuda a las células se muestren más receptivas hacia la insulina. El cromo lo puedes encontrar en las espinacas, cebollas, lechuga, berros, la papa, cebada, manzanas, nueces, pimienta negra y en los aceites vegetales.

Otro de los nutrientes de interés para colaborar en la prevención de la aparición de problemas de salud, es el magnesio. La recomendación es  consumir unos 350 mg de magnesio, el cual se encuentra en los vegetales ricos en fibra, entre los que se encuentran las espinacas, también los granos realizan su aporte de magnesio.

Todas estas enfermedades que hemos mencionado en este artículo, están consideradas como enfermedades crónicas que son evitables si se realiza una nutrición adecuada.

La necesidad de cambiar una dieta rica en grasas y azúcares por una dieta basada en vegetales, cereales, frutas y carnes magras. Incrementar el consumo de productos naturales con menos calorías vacías y mayor cantidad de fibra, es la vía correcta para lograr reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2.

Autor: Yuraima Padrón

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