Como eliminar la ansiedad por la comida

En algún punto de nuestras vidas, las carencias emocionales, la predisposición al gusto irrefrenable por la comida y antojos esporádicos u ocurrentes en los hábitos cotidianos, puede conjugarse en una sola palabra: Ansiedad. Este malestar psicológico puede afectar silenciosamente nuestro quehacer diario, originando múltiples dificultades para concretar una vida relativamente normal.

Cientos de psicólogos y nutricionistas están de acuerdo en considerar la ansiedad por comer un síntoma de un problema mayor y no un hecho aislado en nuestros hábitos alimenticios, por lo tanto, se deduce que esta situación puede ser controlable llevando a cabo diferentes tratamientos sin llegar a eliminarse del todo.

¿Por qué da ansiedad por comer?

La ansiedad “por comer” es parte de la sintomatología general de la ansiedad y esta ubica su origen en el malestar físico o psicológico que una persona puede acumular en su rutina diaria. El estrés y el deseo por encontrar alivio inducen a la persona a comer no sólo por saciar una necesidad fisiológica sino para encontrar un alivio temporal a las emociones negativas o preocupaciones.

El vacío emocional dirige inconscientemente a la persona ansiosa a llenarlo con dulces o ingesta excesiva de alimentos fuera de los horarios para comer. De igual modo, el saltearse las comidas o disminuir el consumo de carbohidratos puede provocar un aumento acelerado de la ansiedad por “picar” alimentos a toda hora y alterar los niveles de la leptina, la cual es una hormona que avisa al cerebro cuando el resto del organismo se encuentra satisfecho y no es necesario mantenerse en alerta.

La disfunción en los niveles de tensión (personas que sufren de tensión elevada) unido al descontrol de las rutinas para comer, deriva en una tendencia cada vez mayor de ingerir alimentos a toda hora y empeorar la salud del individuo afectado por la ansiedad. El apetito se transforma en una carrera por saciar afrentas emocionales que sólo un tratamiento terapéutico y mental puede aliviar.

¿El estado de ánimo influye en la ansiedad por comida?

Al ubicar el trastorno de la ansiedad como principal causante de los excesos alimenticios identificados en un individuo; se extrae consecuentemente que la alteración repetitiva de los estados de ánimo y la tendencia a experimentar emociones fuertes en la rutina diaria, puede traducirse en una ansiedad por comer incontrolable y cada vez más dañina para el individuo.

Situaciones de estrés o actividades laborales de fuerte realización crean en la persona, la necesidad de auto – complacerse o recompensarse con dosis de alimento más elevadas al finalizar el día o en cada comida. Alimentos que pueden varias desde productos altamente grasosos y químicos, como dulces destinados a despertar artificialmente la hormona de la serotonina o de la “felicidad”, como es llamada comúnmente.

Además, la existencia de períodos de inactividad donde la persona pueda estar “aburrida” o sin enfocarse en alguna tarea que requiera de su total atención, probablemente puede caer en la tentación de llenar los espacios sin actividad con acciones de hartazgo autocomplacencia alimentaria fuera de la rutina para comer, y aumentando los niveles de estrés y/o ansiedad diarios.

¿Cómo controlar la ansiedad por comer?

Muchos han sido los nutricionistas, médicos y psicólogos quienes han intentado en vano, encontrar un remedio o tratamiento final al trastorno de la Ansiedad y en especial a aquella que induce a comer de forma desmedida. Sin embargo, todos acuerdan que existen varios procedimientos rutinarios que cualquier persona puede cumplir para acceder a una mejor calidad de vida pese a sus complicaciones fisiológicas o emocionales.

En primer lugar es necesario entender lo que pide el organismo y no caer en la tentación de llenar vacíos emocionales con comida, es decir, escuchar el cuerpo para ver qué tipo de necesidad está exponiendo y buscar la manera de solventarla evitando respuestas de carácter patológico.

Asimismo, se recomienda planificar estratégicamente las tareas a desempeñar en el día a día, dedicando tiempo para saber cuándo y cómo cumplir con las distintas obligaciones sin originar situaciones de estrés. Esto derivará en un manejo más efectivo de las preocupaciones y cambiar ciertas actitudes negativas en la cotidianidad.

En un aspecto más técnico, los nutricionistas recomiendan ingerir las tres comidas reglamentarias y alternar al menos tres meriendas (de frutas, cereales, etc.) para evitar sentir mucha hambre, desencadenando situaciones donde se come compulsivamente y fuera de la rutina. Asimismo, la ingesta de al menos 6 vasos de agua al día, disminuye el hambre antes de ingerir cada comida del día vitalizando el organismo y reduciendo la ansiedad.