Comienza la dieta con buen pie, con estos sencillos pasos

Los cánones de belleza actual, incitan a muchos hombres y mujeres a cambiar su estilo de vida y adoptar mecanismos que le ayuden a entrar en ese mundo de “perfección” que tanta fama ha ganado. Perder peso, moldear la figura, quemar calorías o desarrollar musculatura, son algunas de sus metas, pero nada de eso será posible, si no se trabaja cuidadosamente en la alimentación. Para adelgazar, generalmente hace falta implementar una dieta, pero su elección no es algo que deba tomarse a la ligera. Incontables son las personas que siguen dietas perennes, sin lograr resultados efectivos, o que han potenciado enfermedades por malos hábitos adquiridos.

Independientemente del objetivo planteado, es importante entender que las dietas deben ser personalizadas, y adaptadas a la edad, peso, estatura, condición física y cuadro clínico del paciente.
Nada de libros, revistas o Internet. Es el nutricionista, quien debe diseñar un plan adecuado a las necesidades particulares de cada individuo. Una dieta errada, puede desencadenar patologías cardíacas, diabetes tipo II y problemas de presión arterial, entre otras afecciones.

A dieta con metas claras
grasaEl tipo de dieta, es solo uno de los tantos puntos a considerar ante el planteamiento de una reducción de tallas, o una mejora en la anatomía.
Existen factores emocionales que también deben aprender a manejarse para alcanzar el éxito anhelado.
Será más fácil si se comienza por definir los motivos por los cuales se desea realizar una dieta.
Si el fin es bajar de peso, se debe establecer la cantidad de kilos a perder, el tiempo estimado y las acciones a seguir, incluyendo la elaboración de un cronograma de entrenamiento. La dieta sin ejercicio, normalmente no aporta mayores beneficios. Trotar, correr, nadar, saltar, jugar o andar en bicicleta, son soluciones prácticas cuando no hay tiempo o dinero para entrar al gimnasio.
Trazarse objetivos reales, identificar los posibles obstáculos y asumir la alimentación sana como un estilo de vida, harán el camino mucho más llevadero.

Voluntad y compromiso con la dieta
Aunque el empeño sea mayúsculo, en una dieta puede haber retrocesos. Retomar el plan con la misma fuerza de voluntad y compromiso del inicio, es la mejor alternativa para salir airosos de las recaídas. El acompañamiento de amigos o parientes es un gran incentivo. Intentar formar un grupo con personas que persigan el mismo propósito, ayuda a mantener el enfoque.Pero de nada valdrá todo eso, si no hay un seguimiento del progreso. Eventualmente se tendrán que reformular hábitos o parámetros alimenticios, pero será parte de un proceso natural que debe ser monitoreado. Tomarse fotos antes y después, o llevar una agenda con los pesos y tallas, será siempre un aliciente. El apuro siempre traerá cansancio. La pérdida de peso debe ser paulatina. Las dietas milagro que prometen adelgazar en menos de siete días, son un verdadero fiasco. Lo mejor es ir lentos, pero seguros, sin obsesiones ni caprichos. Entendiendo que la salud siempre será lo primero.

Cuidado con lo que come
A pesar de que las dietas son individuales, hay reglas generales que no deberían perderse de vista.
• Variar el menú para no caer en el aburrimiento.
• No saltarse las comidas.
• No satanizar ni magnificar ningún producto o comestible.
• Hacer una lista de compras con los alimentos permitidos para no incurrir en tentaciones.
• Mantenerse hidratado.
• Comer frutas y verduras.
• Cumplir las recomendaciones del médico.
• Alimentar la paciencia.
• Disminuir las cantidades.
• Recudir las bebidas alcohólicas, azúcares, grasas, cigarrillos y gaseosas.
• Limitar la sal.
• Eliminar el picoteo.
• Hacer cinco comidas al día.
• Tomarse el tiempo para masticar.
• Realizar chequeos y exámenes de laboratorio antes de iniciar la dieta para descartar anomalías.
• Hacer ejercicios.