7 secretos para nunca más abandonar los entrenamientos

Quién entrena con regularidad siente los beneficios de los ejercicios. Tiene una salud de hierro, disposición, duerme bien y sufre menos los efectos del estrés, adelgaza y mantiene su metabolismo activo. Esto porque el cuerpo tiene que trabajar más para satisfacer las necesidades del músculo, lo que genera una quema de calorías mayor. Desde el punto de vista musculoesquelético, la práctica mejora la fuerza, el tono muscular, la postura y la flexibilidad. La consecuencia directa es el fortalecimiento de los huesos y de las articulaciones.

Por supuesto, no todos estos cambios ocurren de la noche a la mañana. Una persona sedentaria que comienza a practicar actividad física va a tardar unas dos semanas para darse cuenta de un aumento cardiorrespiratorio. Mientras que la pérdida de peso y la ganancia muscular será más visibles a partir del tercer mes.

De la misma forma, cuando dejamos de practicar actividad física el cuerpo también toma un tiempo para salir del paso. En ausencia de un ejercicio regular, la masa muscular, la flexibilidad, la resistencia y la fuerza van disminuyendo y, dependiendo del tiempo de pausa, pueden volver a los niveles iniciales. Por eso mismo, al volver, es preciso tener precaución. Después de una parada, la recuperación debe ser gradual, para minimizar el riesgo de lesiones.

Para evitar grandes pérdidas para tu cuerpo y para garantizar un rápido retorno al entrenamiento, a continuación te presentamos 7 secretos para nunca dejar de entrenar de nuevo:

→ Es fundamental que eligas una actividad física que te guste realmente, ya que esto te mantendrá motivado.

→ Elige un gimnasio cercano a tu casa o a tu lugar de trabajo, para ganar tiempo en los desplazamientos.

→ Si no tienes tiempo tras salir del trabajo, acostúmbrate a entrenar por la mañana. De esta forma, no vas a comprometer la rutina de ejercicios a causa de urgencias profesionales.

→ Planea tu semana con antelación, de preferencia desde el domingo. Y coloca tu entrenamiento entre los compromisos prioritarios, separando el período necesario para realizar el entrenamiento como se debe y contabilizando el tiempo que pierdes en el desplazamiento, el entrenamiento en sí y en la ducha.

→ Si necesitas dejar de entrenar debido a un problema físico, habla con tu médico sobre la posibilidad de continuar ejercitándote en un ritmo más tranquilo, incluso en este período. En general, las caminatas y los ejercicios como el yoga y el pilates tienen pocas contraindicaciones y te ayudarán a mantener al menos parte del estado y de la flexibilidad conquistados.

→ Si tu problema es la falta de tiempo, asume la responsabilidad de tener un día a día más activo, para no tener que volver a cero en los entrenamientos. Así, utiliza las escaleras en vez de ascensores, estaciona el coche más lejos del lugar a donde deseas llegar, bájate del autobús dos cuadras antes. Este tipo de estrategias simples funcionan para mantener el cuerpo en movimiento.

→ Siempre que se inicie una nueva etapa de entrenamiento, trabaja con metas reales, y estipula un período real para alcanzarlas.